La Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso y el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros de San Lorenzo anunciaron el inicio de una Huelga Nacional Aceitera luego del fracaso de las negociaciones paritarias con las cámaras empresarias del sector. Los sindicatos acusaron a las patronales de ofrecer una recomposición salarial “del 0 por ciento” pese a las ganancias extraordinarias obtenidas por la reducción de los derechos de exportación.
La medida de fuerza comenzó tras una resolución adoptada por delegados de base de todo el país y profundiza un conflicto que amenaza con impactar sobre uno de los complejos exportadores más importantes de la Argentina. Desde la conducción gremial señalaron que la postura de la Cámara de la Industria Aceitera y del Centro de Exportadores de Cereales constituye una “provocación” y una ruptura con más de dos décadas de negociaciones salariales basadas en el concepto de Salario Mínimo Vital y Móvil.
En el comunicado difundido este martes, la organización sindical recordó que el acuerdo firmado el año pasado contemplaba revisar entre fines de abril y comienzos de mayo la evolución de las variables económicas para actualizar los haberes. Sin embargo, denunciaron que las empresas rechazaron cualquier incremento para mayo y pretendieron discutir futuras mejoras atadas exclusivamente a la inflación oficial.
Los dirigentes cuestionaron además el criterio patronal de utilizar el Índice de Precios al Consumidor del INDEC como única referencia. Según sostuvieron, el indicador “no refleja el verdadero costo de vida de una familia trabajadora” y representa un mecanismo para licuar el poder adquisitivo de los salarios.
El eje central del reclamo pasa por el reconocimiento de un ingreso inicial que cubra las necesidades establecidas por el artículo 116 de la Ley de Contrato de Trabajo: alimentación, vivienda, educación, salud, transporte, esparcimiento, vacaciones y previsión. De acuerdo con los cálculos gremiales, para cumplir con ese parámetro el salario básico del sector debería ubicarse en 2.802.754 pesos.
La disputa adquiere mayor tensión por el contexto de alta rentabilidad que atraviesa el complejo agroexportador. Desde la Federación Aceitera afirmaron que las compañías del sector obtuvieron ganancias extraordinarias por 3.740 millones de dólares gracias a la reducción de retenciones dispuesta por el Gobierno nacional. Incluso remarcaron que los salarios representan apenas el 3,3 por ciento del total exportado por la actividad.
En paralelo, los gremios resaltaron que durante 2025 se registraron niveles récord de procesamiento de soja y girasol, con un incremento en la productividad por trabajador que pasó de 183 a 191 toneladas mensuales sin incorporación de personal. “La riqueza que acumulan las empresas surge del esfuerzo de miles de trabajadores”, remarcaron.
El conflicto vuelve a instalar un escenario de fuerte tensión en la principal cadena generadora de divisas del país. Las plantas aceiteras y terminales portuarias podrían verse afectadas por medidas de fuerza que impacten sobre la industrialización y exportación de granos y derivados, en momentos donde el Gobierno apuesta a acelerar el ingreso de dólares provenientes del agro.
Desde el sector sindical advirtieron que no aceptarán “ni rebajas ni congelamientos salariales” y anticiparon que mantendrán el plan de lucha hasta obtener una propuesta que contemple una recuperación real del poder adquisitivo. La pulseada promete convertirse en uno de los principales focos de conflicto laboral de las próximas semanas, con consecuencias directas sobre la actividad económica y el comercio exterior argentino.