KICILLOF Y LA CGT REFORZARON LA CONSTRUCCIÓN PERONISTA CONTRA MILEI EN CHACO

El gobernador bonaerense participó de la normalización de la CGT chaqueña, que reúne a más de 70 organizaciones sindicales. Ante dirigentes y trabajadores, cuestionó el rumbo económico del Gobierno nacional y responsabilizó a Milei por el endeudamiento de las familias. “La pelota la tenemos nosotros”, afirmó.

Axel Kicillof desembarcó en Chaco con un mensaje dirigido al movimiento obrero y con una definición política que buscó ordenar a la militancia peronista frente al Gobierno de Javier Milei. El gobernador bonaerense participó del acto de normalización de la CGT chaqueña, acompañado por dirigentes sindicales y por el ex gobernador y actual senador nacional Jorge Capitanich.

La nueva conducción de la central obrera quedó integrada por Adrián Bellomi, del gremio de Sanidad, e Isaías Alegre, de Camioneros, y reúne a más de 70 organizaciones sindicales. El proceso forma parte de la reorganización de las regionales de la CGT en distintas provincias y adquiere una dimensión política particular por el respaldo que sectores del movimiento obrero vienen expresando hacia Kicillof.

Bellomi, dirigente vinculado a Héctor Daer, había planteado públicamente el acompañamiento de la central chaqueña al gobernador bonaerense. “Para nosotros, como CGT, consideramos que Kicillof es el futuro presidente de la Argentina”, afirmó días atrás.

Ante los trabajadores, Kicillof buscó convertir ese respaldo en una convocatoria más amplia. Preguntó si estaban dispuestos a soportar otros cuatro años de gobierno libertario y recibió un contundente “no” desde la tribuna.

“La pelota la tenemos nosotros. Es cuestión de organizar, de convencer, de buscar a todos y de humildad. Para vencer la clave es construir y abrazar a todos. No hay nada más potente que la militancia peronista. No nos van a ganar con computadoras ni algoritmos”, sostuvo.

El eje central de su discurso estuvo puesto en las consecuencias sociales del programa económico del Gobierno. Kicillof cuestionó los despidos, el cierre de empresas, la precarización laboral, la pérdida del poder adquisitivo y el incremento del endeudamiento de los hogares.

“Cierres de empresas, despidos, precarización laboral, salarios que no alcanzan, servicios públicos con tarifas dolarizadas, destrucción del aparato productivo. Nos dicen que la macro anda bien, que el problema es la micro. Yo le contesto al gobierno de Milei: ¿qué macro va a andar bien si a la gente no le alcanza?”, planteó.

En particular, apuntó contra el discurso oficial que atribuye a las decisiones individuales de las familias el crecimiento de las deudas. Para el gobernador, el endeudamiento no puede analizarse por fuera de la caída de los ingresos y de las condiciones económicas generadas durante la actual gestión.

“Ha saltado a la luz, como síntoma y resultado del desastre que están haciendo en la Argentina, el problema del endeudamiento de las familias”, afirmó.

Kicillof también cuestionó las declaraciones de funcionarios nacionales que sostienen que quienes tomaron créditos lo hicieron bajo su propia responsabilidad. “Los escuchamos con crueldad a Milei y a sus ministros decir que cada uno sería responsable de haberse endeudado. Un presidente que odia al pueblo que gobierna dijo que nadie les puso una pistola en la cabeza, que es un problema entre privados. Mentira, llegaron con el proyecto de reprimir el salario de los trabajadores”, sostuvo.

En esa línea, vinculó la expansión del crédito para cubrir gastos cotidianos con la pérdida de capacidad de compra de los salarios y cuestionó la política de desregulación impulsada por la administración libertaria.

“Hay una parafernalia mentirosa de la desregulación que terminó generando un festival de endeudamiento a tasas impagables”, afirmó. Y fue todavía más directo al señalar al Presidente: “Milei, la culpa es tuya. El problema no son los argentinos, no son los privados. El problema de la Argentina tiene nombre y apellido: se llama Javier Milei”.

El mensaje tuvo un fuerte componente sindical. Kicillof buscó reivindicar el papel de las organizaciones gremiales como herramienta de representación frente a un Gobierno que, según su diagnóstico, intenta trasladar el costo del ajuste sobre trabajadores, jubilados y sectores populares.

La normalización de la CGT chaqueña se convirtió así en una nueva fotografía de la construcción política que el gobernador bonaerense intenta consolidar dentro del peronismo. La presencia de referentes gremiales y de Capitanich reforzó el carácter federal de la convocatoria y puso al movimiento obrero en el centro de la estrategia opositora.

Tras el acto en Resistencia, Kicillof se trasladó a Colonia Benítez, una localidad agrícola gobernada por el intendente peronista Sergio Phipps. Allí firmó un convenio de cooperación y asistencia recíproca destinado a fortalecer la articulación entre ambos gobiernos.

El acuerdo contempla acciones conjuntas en áreas como salud, educación, seguridad, ciencia y tecnología, conectividad y modernización administrativa.

“Impulsamos esta herramienta porque estamos en las antípodas de un Gobierno nacional que se desentiende por completo de sus obligaciones básicas y abandona a las provincias y a los distritos”, afirmó Kicillof.

El gobernador planteó que el peronismo debe ofrecer una respuesta política desde las provincias y los municipios frente al programa de la Casa Rosada. “Frente a este modelo egoísta, que excluye a los pueblos del interior, estamos dispuestos a seguir defendiendo la producción, el trabajo, el federalismo y la integración”, remarcó.

La recorrida por Chaco dejó, de esta manera, una doble señal: respaldo sindical a Kicillof y una convocatoria a reorganizar al peronismo alrededor de la defensa del trabajo, los salarios y la producción. Para el gobernador, la respuesta al Gobierno de Milei no se construirá únicamente desde las estructuras partidarias, sino también desde la organización de los trabajadores y la militancia territorial.