CHAVES ACUSÓ A MILEI DE OPORTUNISMO POR MALVINAS

El exjefe de Gabinete de la Cancillería Guillermo Justo Chaves cuestionó con dureza el reciente posicionamiento del Presidente sobre las Islas Malvinas. Sostuvo que el Gobierno intenta apropiarse tardíamente de una causa histórica mientras mantiene una política exterior alineada con los Estados Unidos y advirtió que la defensa de la soberanía requiere decisiones concretas y una política nacional sostenida en el tiempo.

La cuestión Malvinas volvió al centro de la política argentina después de las recientes definiciones de Javier Milei. Pero detrás de las palabras presidenciales apareció también una discusión más profunda sobre cuál es el lugar que ocupa la soberanía nacional dentro de una política exterior que, desde diciembre de 2023, mostró un fuerte alineamiento con los Estados Unidos.

Para Guillermo Justo Chaves, exjefe de Gabinete de la Cancillería, el cambio de discurso del mandatario no puede analizarse separado de esa orientación internacional.

“Después de casi tres años de cipayismo explícito se hace cargo de Malvinas, se sube a nuestra causa más noble, montado al chantaje de Donald Trump al Reino Unido y como títere y ejecutor del interés de Trump y Estados Unidos”, afirmó.

El exfuncionario señaló además que Milei parece haber incorporado ahora conceptos que forman parte desde hace décadas de la posición histórica argentina sobre el Atlántico Sur.

Según Chaves, el Presidente “descubrió que somos un país bicontinental y de proyección antártica” y “se enteró, a pesar de lo que dijo antes, que los kelpers no tienen autodeterminación”.

La referencia toca uno de los puntos centrales de la posición diplomática argentina. El reclamo por Malvinas se sostiene sobre el principio de integridad territorial y sobre la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido, cuya solución debe alcanzarse mediante negociaciones entre ambos Estados.

“Aprendió sin ganas el principio de integridad territorial”, ironizó Chaves al analizar el discurso presidencial.

También recordó la vigencia de la Ley 26.659, sancionada en 2011, que regula la exploración y explotación de hidrocarburos en la plataforma continental argentina y establece restricciones para las empresas que desarrollen actividades sin autorización argentina en las áreas vinculadas con las Islas Malvinas.

“Se dio cuenta de que existe la Ley 26.659 desde 2011 y hay que cumplirla”, afirmó.

Chaves incluyó además entre sus cuestionamientos la creciente presencia militar británica en el Atlántico Sur y mencionó obras desarrolladas desde 2022, un aspecto que históricamente fue denunciado por la Argentina como parte de la militarización de una región que el país considera estratégica para su soberanía y su proyección antártica.

“Una base militar se empezó a construir en 2022”, señaló.

El dirigente también volvió sobre uno de los episodios más controvertidos de la relación bilateral de los últimos años, el acuerdo Foradori-Duncan firmado durante el gobierno de Mauricio Macri.

Chaves recordó que Carlos Foradori, uno de los firmantes argentinos de aquel entendimiento, ocupa actualmente funciones diplomáticas y retomó las acusaciones conocidas alrededor de las circunstancias en las que se habría negociado aquel documento. “El firmante, en estado de ebriedad, del pacto de entrega Foradori-Duncan es su embajador en Ginebra”, expresó.

Para el exfuncionario, la contradicción principal aparece entre el nuevo lenguaje presidencial y la orientación que mostró hasta ahora la política exterior del Gobierno.

“La Causa Malvinas nunca estuvo en los ejes de su pobre política exterior”, sostuvo.

La pregunta, entonces, es si las medidas anunciadas significan una modificación real de la estrategia argentina o si responden a movimientos internacionales vinculados con los intereses de Washington y sus tensiones con Londres.

Chaves planteó precisamente ese interrogante. Se preguntó si las decisiones anunciadas por Milei buscan verdaderamente “fortalecer nuestra posición en el Atlántico Sur y establecer una política de soberanía nacional” o si la Argentina está siendo utilizada para intervenir indirectamente en diferencias entre Estados Unidos y el Reino Unido.

Desde una concepción nacional de la política exterior, Malvinas no puede quedar subordinada a los alineamientos circunstanciales de ninguna potencia extranjera. La recuperación del ejercicio pleno de soberanía sobre las islas constituye una causa permanente del pueblo argentino y una política que atraviesa generaciones, gobiernos y partidos.

Para el peronismo, además, la cuestión del Atlántico Sur forma parte de una concepción más amplia de independencia económica, soberanía política y defensa de los recursos estratégicos de la Nación. Malvinas involucra territorio, pesca, hidrocarburos, rutas marítimas, proyección hacia la Antártida y una posición geopolítica decisiva para el futuro argentino.

Por eso Chaves puso bajo sospecha la súbita apelación presidencial a una retórica nacionalista después de una política exterior caracterizada, según su mirada, por el alineamiento automático con Washington.

“La épica nacionalista, tardía, suena sospechosa. La ‘galtierización’ de Milei no necesariamente se traduce en una estrategia nacional”, advirtió.

Y concluyó con una definición que coloca la discusión mucho más allá de un discurso presidencial.

“Malvinas no necesita discursos oportunistas. Necesita defensa del interés nacional, reclamo y ejercicio de soberanía, diplomacia y política de Estado. Y eso no lo define una cadena nacional: lo hacen las decisiones concretas de la Argentina”.