La histórica librería y disquería de Corrientes y Callao enfrenta un proyecto de expropiación para la construcción de la nueva línea de subterráneos. Sus responsables aseguran que existen alternativas para concretar la obra sin demoler el edificio y lanzaron una Carta Abierta para pedir que sean evaluadas.
Hay esquinas que forman parte del paisaje de una ciudad y otras que, con el paso de los años, terminan formando parte de su identidad. Corrientes y Callao pertenece a las dos categorías. Y dentro de esa esquina, Zivals ocupa desde hace 55 años un lugar que excede largamente la actividad comercial.
La histórica librería y disquería quedó alcanzada por el proyecto de expropiaciones que impulsa el Gobierno porteño para avanzar con la construcción de la futura Línea F del subte. La iniciativa todavía debe ser autorizada por la Legislatura, pero abrió una discusión que rápidamente trascendió los límites del proyecto de infraestructura.
La familia que está al frente de Zivals decidió hacer pública su posición a través de una Carta Abierta, difundida en los últimos días, en la que resume su reclamo con una definición contundente: “No estamos defendiendo un local, estamos defendiendo 55 años de historia porteña”.
El planteo no es rechazar la construcción de la Línea F. Por el contrario, la carta aclara expresamente que Zivals no está en contra del subte y sostiene que existen alternativas que permitirían concretar la obra sin expropiar ni demoler el inmueble.
La discusión, entonces, se concentra en una pregunta concreta: ¿es necesario que la construcción de la nueva estación implique la desaparición de Zivals?
Una librería que sobrevivió a todos los cambios
Zivals nació en 1971, cuando la avenida Corrientes tenía otra fisonomía y la industria musical se encontraba dominada por los discos de vinilo. Durante las décadas siguientes atravesó transformaciones profundas en el consumo cultural.
Llegaron los casetes, los CD, la digitalización y finalmente las plataformas de streaming. También cambiaron las formas de comprar libros, las editoriales, las cadenas comerciales y el comportamiento de los consumidores.
Zivals permaneció.
Con el tiempo, el local se convirtió en una referencia para quienes buscaban libros, discos y música en pleno centro porteño. Actualmente reúne alrededor de 50.000 títulos entre libros y música y genera más de 30 puestos de trabajo.
La actividad tampoco se limita al comercio. La empresa cuenta además con el sello discográfico Aqua Records y desarrolló durante años distintas iniciativas vinculadas con la difusión de la música y la cultura.
Ese recorrido fue reconocido por la propia Ciudad. La Legislatura porteña declaró a Zivals Sitio de Interés Cultural, destacando su trayectoria y su aporte a la vida cultural porteña.
La declaración adquiere ahora una particular relevancia: el reconocimiento se produjo mientras el inmueble aparece incluido entre las propiedades que podrían ser expropiadas para construir la Línea F.
El mural de Charly García
A pocos meses de esta discusión, la esquina sumó otro elemento que profundizó su vínculo con la cultura porteña.
Por el 55° aniversario de Zivals, el artista Martín Ron realizó en la terraza del edificio un mural de aproximadamente 195 metros cuadrados dedicado a Charly García. La obra está inspirada en la tapa del disco Clics Modernos y convirtió al edificio en un nuevo punto de referencia visual de la avenida Corrientes.
El mural no es un elemento aislado. Se suma a una historia vinculada con la música que Zivals construyó durante más de medio siglo y que explica buena parte de su identidad actual.
Para quienes defienden la continuidad del local, la eventual demolición significaría entonces mucho más que la desaparición de una superficie comercial.
Significaría perder una esquina asociada durante generaciones con los libros, los discos, la música y los encuentros.
La propuesta de Zivals
La Carta Abierta busca evitar que la discusión quede encerrada en una falsa disyuntiva entre conservar Zivals o construir la Línea F.
Sus responsables aseguran que estudiaron el proyecto y que existen alternativas para resolver la estación sin avanzar sobre el inmueble. Entre las posibilidades mencionadas aparecen modificaciones en el acceso y el aprovechamiento de otros espacios ubicados en las inmediaciones de Corrientes y Callao.
También fue planteada la posibilidad de utilizar el Pasaje Discépolo y se mencionó una alternativa sobre la calle Tucumán.
Desde el Gobierno porteño, en tanto, se explicó que la ubicación de la estación responde a criterios técnicos y de conectividad, especialmente por su vinculación con la Línea B. Las autoridades también señalaron que buscan una solución que permita preservar la actividad de Zivals.
El punto central, por lo tanto, es determinar si esas alternativas pueden ser técnicamente viables y si permiten evitar una decisión que, una vez ejecutada, sería irreversible.
Una obra pública y un patrimonio que pueden convivir
La Línea F representa una de las principales obras pendientes de la red de subterráneos de Buenos Aires. Su construcción apunta a mejorar la conectividad y sumar una nueva vinculación transversal en una ciudad que necesita ampliar su red de transporte.
Pero la discusión sobre Zivals introduce otra dimensión en el proyecto.
Las ciudades no se construyen únicamente con nuevas estaciones, túneles y avenidas. También se construyen con lugares que permanecen, que sobreviven a distintas generaciones y que terminan convirtiéndose en referencias para quienes las habitan.
Corrientes y Callao es uno de esos lugares.
Para miles de porteños, Zivals no es solamente el comercio donde alguna vez compraron un disco o un libro. Es el punto de encuentro de generaciones, de parejas, amigos y familias. Es parte del recorrido de quienes hicieron de la avenida Corrientes una de las postales culturales de Buenos Aires.
Eso es lo que la Carta Abierta intenta poner sobre la mesa.
“No estamos defendiendo un local, estamos defendiendo 55 años de historia porteña”, sostiene.
La frase resume una discusión que todavía no está cerrada. La autorización para las expropiaciones debe pasar por la Legislatura y las alternativas planteadas por Zivals todavía pueden ser discutidas.
La Ciudad tiene por delante el desafío de construir la Línea F. Zivals le pide que lo haga sin borrar una parte de la historia cultural de Buenos Aires.
Porque una nueva línea de subte puede modificar para siempre la manera de trasladarse por la Ciudad.
Pero una esquina como Corrientes y Callao también puede modificarse para siempre si desaparece aquello que durante 55 años ayudó a convertirla en un lugar único.