La negociación salarial en el sector de refinerías atraviesa un punto crítico. Sin avances concretos tras el cierre del período marzo 2026, la Federación Argentina Sindical del Petróleo, Gas y Biocombustibles (F.A.Si.Pe.G.yBio), conducida por Mario Lavia, declaró el estado de alerta y movilización permanente ante la falta de una propuesta que recomponga el poder adquisitivo de los trabajadores.
El conflicto se da en el marco de la discusión paritaria con la Cámara Argentina de la Energía (CADE), bajo el Convenio Colectivo de Trabajo 449/06. Desde el gremio denuncian que las empresas no acercaron una oferta “seria” que contemple el impacto total de la inflación, en un contexto donde los salarios vienen perdiendo terreno frente al aumento sostenido del costo de vida.
Reclamo por salarios dignos
El eje del planteo sindical es claro: una recomposición que refleje los índices oficiales del INDEC y permita recuperar el poder de compra perdido. La discusión impacta de lleno en compañías clave del sector como Pan American Energy, Raízen y Trafigura, donde se concentra gran parte de la actividad de refinación.
En ese escenario, desde la conducción gremial advierten que la falta de acuerdo no solo dilata la negociación, sino que agrava la tensión en un sector estratégico para la economía.
Mar del Plata, epicentro del malestar
El estado de alerta fue ratificado durante los congresos realizados en Mar del Plata, donde delegados de todo el país expusieron la preocupación creciente por la pérdida del salario real. Allí, la dirigencia coincidió en que la negociación sigue empantanada y sin señales de resolución a corto plazo.
El encuentro funcionó como una caja de resonancia del malestar en las bases, que reclaman respuestas urgentes frente al deterioro de sus ingresos.
Unidad sindical frente al ajuste
En paralelo, los congresos pusieron el foco en la necesidad de sostener la unidad del movimiento obrero y defender los convenios colectivos en un contexto económico adverso. La presión sobre los salarios y la incertidumbre en la negociación consolidan un clima de creciente conflictividad.
Con el diálogo estancado y el malestar en aumento, el sector de refinerías entra en una fase de definición. Los trabajadores ya fijaron posición: sin una oferta que garantice salarios a la altura de la inflación, el conflicto promete escalar.