BLANCO ADVIRTIÓ QUE LA REFORMA LABORAL “NO AYUDA A LAS PYMES Y CASTIGA A LOS TRABAJADORES”

Desde el sindicalismo del gas, Pablo Blanco reivindicó el ideario peronista y cuestionó un proyecto que, aseguró, se apoya en “prejuicios y mentiras” mientras beneficia a los grandes grupos económicos.

En un escenario de debate intenso en el Congreso, el secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Industria del Gas (STIGAS), Pablo Blanco, salió con dureza a cuestionar la reforma laboral en discusión y dejó definiciones alineadas con la tradición histórica del peronismo. En diálogo con eldelegado, afirmó que el proyecto “no ayuda a las pymes” y que su verdadero impacto recaerá sobre los trabajadores y los sectores populares.

“Creo que esta ley está rodeada por un conjunto de prejuicios y de mentiras en su planteo. Uno de ellos es decir que es una ley que ayuda a las pymes”, sostuvo Blanco. Y fue categórico: “A las pequeñas empresas se las ayuda con políticas económicas específicas, con créditos y políticas tributarias, no por el lado de las políticas laborales”.

El dirigente gremial remarcó que, al analizar el texto del proyecto, no aparece ninguna herramienta concreta que alivie la situación de las pequeñas y medianas empresas. “En materia de políticas laborales no encuentro ninguna medida que sea a favor de las pymes”, insistió, al tiempo que cuestionó que se utilice el problema de la informalidad como argumento central sin atacar sus causas estructurales.

Blanco también advirtió que la iniciativa va más allá del plano laboral y modifica el esquema impositivo “en detrimento de los sectores populares y a favor de los monopolios”. Según explicó, incluso dentro del propio poder económico existen tensiones: “Hay una pelea al interior de los grupos económicos, con sectores que tampoco se sienten representados”.

En clave política, el titular de STIGAS fue aún más duro al referirse al rol de algunos actores institucionales. “No puede haber proyectos semejantes sin la colaboración de traidores”, lanzó, y apeló a la memoria histórica del peronismo para denunciar acuerdos que, a su juicio, profundizan la desigualdad y debilitan el entramado productivo nacional.

El sindicalista vinculó además la discusión laboral con un deterioro social más amplio, que incluye a la educación. “Hoy la escuela dejó de ser solo un lugar de instrucción: muchos van a comer. Solo están bien educados los que tienen mucha plata”, afirmó, y advirtió que esa degradación conspira contra la igualdad de oportunidades que el peronismo siempre defendió.

En el cierre, Blanco llamó a sostener las convicciones y a actualizar las organizaciones sin resignar principios. “Hay que revalorizar la esencia de la igualdad y nuestro concepto de mérito: es tan meritorio un cirujano como un gasista matriculado o un trabajador que cartonea”, reflexionó.

Con una mirada anclada en la justicia social, el dirigente de STIGAS concluyó que la reforma “va a pasar”, pero que el desafío del movimiento obrero y del campo popular es “lograr que el impacto sea lo menos grave posible”. Un mensaje que vuelve a poner al peronismo en el centro de la defensa del trabajo y la dignidad.