El gobernador bonaerense Axel Kicillof reivindicó el papel de las empresas públicas como herramientas para generar empleo y brindar respuestas concretas a la sociedad. Fue durante la presentación de una planta embotelladora de ABSA en Ensenada, que integra el plan provincial de prevención ante el posible impacto del fenómeno de El Niño.
Axel Kicillof volvió a marcar diferencias con el Gobierno nacional y reivindicó el rol del Estado como motor de desarrollo, generación de empleo y prestación de servicios esenciales. El gobernador bonaerense lo hizo durante la presentación de una nueva planta embotelladora de Aguas Bonaerenses (ABSA) en Ensenada, una iniciativa que, según explicó, forma parte de las medidas preventivas adoptadas por la Provincia frente al posible impacto del fenómeno de El Niño.
En ese marco, Kicillof apuntó directamente contra la idea de que la eficiencia estatal dependa necesariamente de la privatización de las empresas públicas.
“A los que piensan que la eficiencia solo se consigue privatizando, les decimos que acá hay una empresa estatal que genera trabajo bonaerense, justicia social y resultados concretos para mejorar la calidad de vida de los vecinos”, afirmó.
La planta presentada por el mandatario provincial tendrá capacidad para producir hasta 8.400 bidones de agua por día. El equipamiento se complementará con 62 vehículos destinados a tareas de limpieza y desobstrucción de colectores, como parte de una estrategia de prevención ante eventuales situaciones climáticas extremas.
La actividad se produjo en el marco del Plan de políticas de prevención y mitigación del fenómeno del Súper Niño, anunciado por Kicillof con una inversión superior a los $2,3 billones.
El gobernador explicó que la Provincia creó una mesa interministerial destinada a coordinar las distintas áreas del Gobierno bonaerense y mantener un vínculo permanente con los 135 municipios.
“Tenemos que prepararnos para un escenario que puede ser muy difícil, diseñar planes de contingencia y comunicar con claridad para que los y las bonaerenses sepan que pueden producirse precipitaciones mucho más intensas que las habituales”, sostuvo.
La presentación contó con la participación de los ministros de Gobierno, Carlos Bianco; de Infraestructura y Servicios Públicos, Gabriel Katopodis; de Seguridad, Javier Alonso; y de Ambiente, Daniela Vilar.
Pero además de anunciar las medidas preventivas, Kicillof aprovechó la actividad para profundizar sus cuestionamientos a la política económica y de infraestructura impulsada por el presidente Javier Milei.
El mandatario bonaerense cuestionó particularmente la decisión del Gobierno nacional de reducir la obra pública y eliminar, según planteó, herramientas destinadas a prevenir y mitigar los efectos de eventos climáticos.
“Lamentablemente tenemos un presidente que niega el cambio climático y, al mismo tiempo, paraliza la obra pública y elimina herramientas fundamentales para mitigar sus consecuencias”, sostuvo.
En la misma línea, reclamó una mayor participación del Estado nacional en las tareas de prevención y asistencia ante emergencias.
“No podemos aceptar que la Nación abandone sus responsabilidades: necesitamos coordinación, inversiones y los recursos que aportan las provincias para prevenir y dar respuestas”, afirmó.
Kicillof también puso el foco en los recursos que, según denunció, la Nación mantiene retenidos y que considera fundamentales para financiar obras de infraestructura en territorio bonaerense.
En ese sentido, aseguró que la Provincia no recibió acompañamiento del Gobierno nacional y señaló que existen $293.000 millones correspondientes al Fondo Hídrico y otros $2,1 billones de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) que, según su planteo, deberían ser girados a Buenos Aires.
“Mientras coordinamos con todos los municipios y otras provincias, vamos a seguir reclamando que nos devuelvan esos fondos, que tienen que ser utilizados para realizar las obras necesarias y afrontar situaciones de emergencia”, sostuvo.
El mensaje de Kicillof combinó así dos de los ejes que el gobernador viene planteando frente al Gobierno nacional: la defensa de la presencia estatal en áreas consideradas estratégicas y el reclamo por mayores recursos para sostener la obra pública y las políticas de prevención.
La planta de ABSA presentada en Ensenada se convirtió, en ese sentido, en el ejemplo utilizado por el gobernador para contraponer dos modelos de gestión. Frente a la concepción de un Estado reducido y con mayor participación privada que promueve Milei, Kicillof reivindicó una administración pública con capacidad de invertir, generar empleo y brindar servicios.
“Acá hay una empresa estatal que genera trabajo bonaerense, justicia social y resultados concretos para mejorar la calidad de vida de los vecinos”, remarcó.