LA TRAGEDIA LABORAL DEL GOBIERNO DE MILEI: YA SE PERDIERON MÁS DE 341 MIL EMPLEOS Y CERRARON 28 MIL EMPRESAS

(Por Pablo Roma | Delegado) – El mercado laboral argentino continúa mostrando señales de deterioro y los últimos datos oficiales reflejan una profundización de la crisis que atraviesan trabajadores y empresas. De acuerdo con un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), basado en estadísticas de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, entre noviembre de 2023 y abril de 2026 desaparecieron 28.262 empresas y se perdieron 341.396 puestos de trabajo registrados en todo el país.

Las cifras evidencian el fuerte impacto que tuvo la política económica del gobierno de Javier Milei sobre el aparato productivo. Lejos de la promesa de generar un clima favorable para la inversión y el crecimiento, el balance muestra un proceso sostenido de cierre de establecimientos, reducción de planteles y caída del empleo formal.

Solo durante abril de 2026 dejaron de existir 1.814 empresas y se destruyeron 1.555 puestos de trabajo registrados, lo que confirma que la tendencia continúa y no encuentra señales de recuperación.

Detrás de cada empresa que baja sus persianas hay trabajadores que pierden su fuente de ingresos, familias que ven comprometido su futuro y economías regionales que se debilitan. La desaparición de miles de pequeñas y medianas empresas también implica menor actividad comercial, menos producción y una creciente concentración económica.

Mientras el Gobierno celebra el equilibrio fiscal y la desaceleración de la inflación, los indicadores laborales muestran otra realidad: el costo del ajuste recae sobre quienes viven de su trabajo. La reducción del consumo, el aumento de los costos operativos, la apertura de importaciones y la caída de la actividad económica conforman un escenario que golpea especialmente a las pymes, principales generadoras de empleo en la Argentina.

El informe del CEPA, construido sobre datos oficiales, expone con claridad la dimensión del deterioro laboral. En menos de dos años y medio, más de 341 mil trabajadores registrados quedaron fuera del sistema formal y el país perdió una parte significativa de su entramado productivo.

Las estadísticas reflejan una realidad que trasciende los números: cada puesto de trabajo perdido representa un proyecto de vida afectado y cada empresa que cierra significa menos oportunidades para el desarrollo económico y social. El desafío hacia adelante será revertir una tendencia que, hasta el momento, continúa profundizándose y deja un saldo cada vez más preocupante para el mundo del trabajo.