LA CGT DENUNCIA “FRAUDE” DE GOBERNADORES PERONISTAS Y REDOBLA LA PRESIÓN CONTRA LA REFORMA LABORAL

En una señal de fuerte confrontación política y sindical, la Confederación General del Trabajo cargó con dureza contra un grupo de mandatarios provinciales a los que acusa de haber allanado el camino para la aprobación de la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei. La central obrera habla de “traición” a los principios históricos del peronismo y advierte que no dará un paso atrás en la defensa de los derechos conquistados por los trabajadores.

El encargado de expresar la postura fue uno de los integrantes del triunvirato, Octavio Argüello, quien denunció que varios gobernadores facilitaron el voto de sus legisladores para que el proyecto avance en el Congreso. “El avance de la ley es responsabilidad de los gobernadores”, afirmó, y aseguró que hubo compromisos incumplidos y reuniones que nunca se concretaron.

Argüello apuntó directamente contra Gustavo Sáenz, Raúl Jalil, Osvaldo Jaldo, Ignacio Torres y Claudio Vidal, a quienes responsabilizó de haber negociado con la Casa Rosada en detrimento de los trabajadores. Según el dirigente sindical, los mandatarios provinciales “se comprometieron a escuchar” a la CGT, pero luego dejaron de atender los reclamos.

Desde la central obrera sostienen que la norma es “regresiva” porque, aseguran, flexibiliza condiciones laborales, debilita la estabilidad y limita herramientas de defensa colectiva. En esa línea, remarcan que el movimiento sindical no se opone a debatir cambios, pero exige que cualquier modificación surja del consenso y no de acuerdos políticos que —según denuncian— se sellaron a espaldas de los trabajadores.

El dirigente camionero fue aún más allá al cuestionar la invocación del legado justicialista por parte de los gobernadores señalados. “No pueden nombrar a Perón mientras avalan una ley que recorta derechos”, disparó, en una crítica que expone la fractura interna dentro del peronismo frente a la estrategia del Gobierno nacional.

También hubo reproches hacia el propio Partido Justicialista por lo que la CGT considera una pasividad llamativa ante una reforma de alto impacto social. Argüello sostuvo que mientras el sindicalismo advertía sobre las consecuencias de la iniciativa, sectores partidarios discutían cuestiones internas sin dar una respuesta política de peso en el Congreso.

En contraste, destacó el respaldo del gobernador bonaerense Axel Kicillof, a quien señaló como uno de los pocos dirigentes que acompañó el planteo sindical contra la reforma. Para la CGT, ese posicionamiento demuestra que todavía existen referentes dispuestos a sostener una agenda laboral alineada con la tradición histórica del movimiento obrero.

Con la ley ya aprobada en Diputados y a la espera de su tratamiento en el Senado, la central sindical anticipa que profundizará las acciones gremiales y judiciales para frenar lo que considera un retroceso. “Si les queda conciencia peronista, es ahora cuando deben usarla”, advirtió Argüello. La CGT, en tanto, busca capitalizar el malestar interno y reposicionarse como el actor central en la defensa del trabajo frente a un oficialismo decidido a avanzar y a gobernadores que, según denuncia, eligieron otro camino.