LOS SALARIOS NO ALCANZAN Y CRECE EL MALESTAR SOCIAL CONTRA LA POLÍTICA ECONÓMICA DEL GOBIERNO

Una encuesta nacional revela que casi nueve de cada diez argentinos aseguran que sus ingresos pierden frente a la inflación y que seis de cada diez no logran llegar con dinero más allá del día 20 de cada mes. Los datos exponen el deterioro del poder adquisitivo durante la gestión de Javier Milei y el impacto del ajuste sobre los trabajadores.

La pérdida del poder adquisitivo continúa profundizándose y ya se convirtió en una de las principales preocupaciones de los argentinos. Mientras el Gobierno nacional sostiene que la inflación está bajo control y exhibe los indicadores oficiales como uno de los pilares de su programa económico, la realidad que describen los trabajadores parece transitar por otro camino.

De acuerdo con el Monitor de Opinión Pública de junio elaborado por Zentrix Consultora, el 86,1 por ciento de los argentinos considera que su salario pierde frente a la inflación. Al mismo tiempo, el 61 por ciento afirma que el dinero apenas le alcanza, como máximo, hasta el día 20 de cada mes, una situación que refleja las dificultades crecientes para afrontar el costo de vida.

Los números muestran que la percepción empeoró de manera sostenida durante los últimos meses. En febrero, el 76,1 por ciento sostenía que sus ingresos quedaban rezagados frente al aumento de los precios. En marzo esa cifra escaló al 83,9 por ciento, alcanzó un pico de 86,6 por ciento en abril, descendió levemente en mayo y volvió a ubicarse en el 86,1 por ciento durante junio.

El dato adquiere mayor relevancia porque el descontento ya no se limita a quienes cuestionan al Gobierno. Incluso entre quienes votaron a Javier Milei, el 70,2 por ciento reconoce que los salarios ya no logran seguirle el ritmo a la inflación. Entre los electores opositores, esa percepción alcanza al 96,6 por ciento.

En contraste, apenas el 10,3 por ciento considera que sus ingresos crecieron por encima de los precios, el porcentaje más bajo desde que comenzó a elaborarse la serie estadística en septiembre de 2025.

La encuesta también expone con crudeza cómo el deterioro salarial repercute en la vida cotidiana. El 13,8 por ciento de los consultados asegura quedarse sin dinero antes del quinto día del mes; el 10,4 por ciento llega hasta el día 10; el 16,9 por ciento hasta el 15; y otro 20 por ciento apenas alcanza el día 20. En otras palabras, seis de cada diez argentinos agotan sus ingresos antes de ingresar al último tercio del mes.

Solo el 24,3 por ciento consigue llegar con lo justo hasta fin de mes, mientras que apenas un 13 por ciento afirma tener capacidad de ahorro. Además, un 1,6 por ciento declaró no contar con ingresos.

El deterioro económico también impacta en la forma en que la población percibe su situación social. Por primera vez en mucho tiempo, la mitad de los argentinos —el 50,2 por ciento— se considera parte de la clase baja. El 39 por ciento se identifica como clase media y apenas el 10,5 por ciento cree pertenecer a la clase alta.

La relación entre ingresos y percepción social resulta contundente. Entre quienes se consideran de clase baja, el 86,1 por ciento asegura quedarse sin dinero antes del día 20. En la clase media ese porcentaje desciende al 43 por ciento y en la clase alta al 11,8 por ciento.

Otro de los datos que pone en evidencia el creciente descreimiento hacia la política económica oficial es la evaluación sobre las estadísticas públicas. El 68,8 por ciento de los consultados considera que el índice de inflación difundido por el INDEC no refleja el aumento de precios que enfrenta diariamente al realizar las compras. Entre los sectores de menores ingresos, esa desconfianza asciende hasta el 84 por ciento.

Las expectativas hacia adelante tampoco muestran señales de optimismo. El 55,1 por ciento cree que la situación económica todavía puede empeorar, mientras que apenas el 24 por ciento considera que ya pasó la etapa más difícil.

En ese escenario, los ingresos y los salarios aparecen entre las principales preocupaciones de la sociedad, solo detrás de la corrupción. El relevamiento vuelve a poner sobre la mesa una realidad que organizaciones sindicales, especialistas y trabajadores vienen señalando desde hace meses: pese a la desaceleración de la inflación, la recuperación prometida por el Gobierno no se traduce en una mejora del bolsillo y el ajuste continúa recayendo sobre quienes dependen de un salario para vivir.