El cosecretario general de la CGT, Cristian Jerónimo, confirmó que la central obrera avanzará con un esquema de medidas escalonadas que podrían desembocar en un paro nacional. Cuestionó la reforma laboral, advirtió sobre el deterioro del empleo y pidió construir una alternativa política amplia frente al rumbo económico del Gobierno.
La CGT empezó a poner en marcha una nueva etapa de confrontación con el Gobierno nacional. Tras la reunión del consejo directivo realizada esta semana, el cosecretario general de la central obrera, Cristian Jerónimo, aseguró que se resolvió dar continuidad a un plan de acción sindical que irá profundizándose en las próximas semanas y que podría concluir en una huelga general con movilización.
Según explicó el también titular del sindicato del vidrio, la decisión responde al escenario que atraviesan los trabajadores, marcado —según describió— por pérdida de derechos laborales, deterioro del salario real, despidos y una creciente precarización del empleo.
Jerónimo sostuvo que la central comenzará acompañando conflictos ya existentes y reforzará su presencia en reclamos sectoriales. Entre las primeras acciones mencionó el acompañamiento a jubilados en sus movilizaciones semanales y el respaldo a trabajadores involucrados en conflictos laborales abiertos.
Al mismo tiempo, adelantó que distintos gremios empezarán a implementar medidas graduales como asambleas y modalidades de trabajo a reglamento, dentro de una estrategia que buscará sumar volumen sindical y articulación con otras organizaciones.
En ese sentido, reveló que se proyecta conformar una mesa organizativa que no estará integrada únicamente por la CGT sino también por otros sectores del movimiento obrero.
Respecto de una eventual fecha para un paro nacional, Jerónimo evitó precisiones, aunque dejó en claro que la conducción sindical entiende que existen motivos suficientes para avanzar en esa dirección. Sin embargo, aclaró que una medida de esa magnitud requiere construcción política y consenso para garantizar alcance federal y alto nivel de adhesión.
“Un paro no se construye de la noche a la mañana”, fue el concepto que transmitió el dirigente al remarcar que el objetivo es que cualquier acción tenga representación en todo el país y no quede limitada al Área Metropolitana.
Otro de los puntos centrales de sus declaraciones fue la evaluación sobre la reforma laboral. Jerónimo afirmó que, hasta el momento, no tienen registro de modificaciones concretas en convenios colectivos ni de cambios generalizados en condiciones laborales dentro de las actividades representadas por los gremios.
No obstante, ratificó que la CGT mantendrá una posición de resistencia frente a cualquier intento de avanzar sobre derechos adquiridos y defendió la continuidad de las acciones judiciales impulsadas por la central contra distintos aspectos de la normativa.
Además, cuestionó la idea de que la flexibilización laboral pueda convertirse por sí sola en una herramienta para generar empleo. Como argumento, señaló que empresarios pyme con los que tomó contacto recientemente manifestaron preocupación por la caída del consumo y descartó que existan condiciones para incorporar personal.
Sobre el escenario político, Jerónimo buscó despegar a la CGT de las disputas internas del peronismo y planteó que el desafío pasa por reconstruir una propuesta amplia que vuelva a poner al trabajo como eje ordenador, recuperar la movilidad social y fortalecer el mercado interno.
Para el dirigente sindical, la discusión de fondo ya dejó de ser exclusivamente gremial y pasó a convertirse en una disputa sobre el modelo económico y social del país.