Efectivos de la fuerza provincial protagonizaron una protesta frente a la Casa de Gobierno tras denunciar un acuerdo salarial inconsulto con el Ejecutivo. Hubo quema de neumáticos, derribo de rejas y una fuerte tensión en pleno centro de la capital jujeña.
La noche del lunes en Jujuy dejó una escena inusual: policías movilizados contra el propio gobierno provincial y denunciando un acuerdo salarial que, aseguran, fue cerrado a sus espaldas. La protesta derivó en momentos de fuerte tensión frente a la Casa de Gobierno, donde se registraron quema de gomas, lanzamiento de pirotecnia y el derribo de parte del vallado perimetral del edificio oficial.
El conflicto se desató luego de que el Ejecutivo anunciara un supuesto entendimiento con la Comisión de Policías y Penitenciarios. Sin embargo, gran parte de los efectivos que se concentraron en la plaza central rechazaron ese anuncio y afirmaron no haber sido representados en la negociación.
La movilización comenzó a tomar volumen pasadas las 20 horas, en simultáneo con las actividades por el Día Internacional de la Mujer en la Plaza Belgrano. Con el correr de la noche, el clima se volvió más tenso cuando un grupo de manifestantes avanzó sobre las rejas que protegen la sede gubernamental y logró derribar parte del cerco.
Entre los policías movilizados predominaba una sensación de enojo y desconfianza. Los efectivos cuestionaron a los delegados que participaron de la negociación y denunciaron la presencia de dirigentes políticos en una mesa que, según sostienen, debía ser exclusivamente técnica y representativa de la fuerza.
Uno de los principales puntos de conflicto gira en torno a la falta de información sobre los montos del acuerdo anunciado por el Gobierno. Mientras algunos voceros aseguraban que se había alcanzado un “logro histórico”, la base policial afirmaba desconocer los detalles y reclamaba transparencia en la discusión salarial.
El reclamo central apunta a que los ingresos del personal policial quedaron muy por debajo del costo de vida. Los manifestantes sostienen que los adicionales por presentismo y recargos no compensan la inflación acumulada ni permiten cubrir la canasta básica.
En medio de la protesta, trascendió que un grupo de efectivos logró ingresar al edificio gubernamental con el objetivo de forzar un canal de diálogo directo con autoridades del área económica provincial, entre ellas el ministro de Hacienda.
El episodio dejó expuesta una situación de alta fragilidad institucional. La protesta protagonizada por quienes tienen a su cargo la seguridad pública reflejó el creciente malestar salarial en la fuerza y encendió una señal de alerta sobre el clima social que atraviesa la provincia en medio del ajuste económico.