EL OCASO DE LA “PALINGENESIA” LIBERTARIA: PABLO TIGANI Y EL DIAGNÓSTICO DE UN FINAL ANUNCIADO

En los pasillos del análisis económico argentino, donde los números suelen ser fríos, Pablo Tigani ha decidido prender una hoguera. El economista y máster en Política Económica no anda con rodeos: para él, la “era Milei-Caputo” no solo ha perdido el brillo de la novedad, sino que ha ingresado en una fase de agotamiento irreversible que pone en jaque la continuidad del proyecto libertario.



Para Tigani, el corazón del programa económico —ese ajuste fiscal que el Gobierno exhibe como un trofeo de guerra— es, en realidad, un castillo de naipes. El analista describe el modelo actual como una “estafa piramidal de deuda”, un mecanismo que, lejos de sanear las cuentas, ha profundizado la vulnerabilidad del país.
El diagnóstico es severo: las variables fundamentales, con el dólar a la cabeza, se muestran “descontroladas” ante los ojos de un Palacio de Hacienda que parece haber agotado su manual de herramientas. Según Tigani, el fracaso no es una posibilidad futura, sino una realidad palpable en la economía real, donde el consumo y la producción languidecen bajo el peso de un esquema que privilegia lo financiero por sobre lo humano.
La vulgaridad como método
Sin embargo, el análisis de Tigani trasciende la planilla de Excel. El economista pone la lupa sobre el estilo disruptivo de Javier Milei. Lo que para muchos es una muestra de autenticidad, para Tigani es una “estrategia racional de la vulgaridad”.
Este despliegue de agresividad y humor negro en el escenario público no sería una falta de modales, sino un dispositivo político diseñado para bloquear cualquier debate complejo y humillar al adversario. En este “escenario de variedades” en el que se ha convertido la gestión estatal, la profundidad de los problemas nacionales queda sepultada bajo el ruido de la provocación constante.
El costo del naufragio
La advertencia más inquietante de Tigani no es económica, sino histórica. El analista ha puesto sobre la mesa una duda que incomoda al círculo rojo: la capacidad del presidente para completar su mandato constitucional.
Pero hay más. Tigani advierte que el naufragio del experimento de Milei no solo afectará a los protagonistas de turno. Si este modelo colapsa, la derecha argentina —en todas sus vertientes— podría enfrentar un desierto político de tres décadas. Al contrastar este presente con los indicadores de desendeudamiento y crecimiento de la era kirchnerista —a la cual califica de “exitosa” en términos comparativos—, Tigani sitúa a Milei no como un salvador, sino como el posible verdugo de las ideas liberales en el país.
El tiempo dirá si el pronóstico de Tigani es una profecía certera o una advertencia que el poder decidió ignorar. Por ahora, el “fin de la era” ya tiene quien lo narre.