LA CGT COPÓ LA PLAZA Y REIVINDICÓ A LOS TRABAJADORES QUE DIERON SU VIDA: “LA MEMORIA NO SE BORRA Y LOS DERECHOS NO SE NEGOCIAN”

En una jornada cargada de simbolismo y con fuerte respaldo popular, la CGT se movilizó este 24 de marzo hacia Plaza de Mayo al cumplirse 50 años del golpe de Estado, en una marcha que volvió a poner en el centro de la escena a los trabajadores desaparecidos y a la defensa de los derechos conquistados.

La central obrera se sumó a la convocatoria de los organismos de derechos humanos y marchó desde la intersección de Diagonal Sur y Bolívar, acompañando una movilización multitudinaria que dejó un mensaje claro: frente a cualquier intento de retroceso, la memoria colectiva sigue viva y en las calles.

“A 50 años del golpe cívico-militar, marchamos. Este 24 de marzo volvemos a las calles por Memoria, Verdad y Justicia. La CGT sale para reafirmar nuestro compromiso con la democracia y con los 30.000 compañeros detenidos-desaparecidos”, señalaron desde la conducción en un mensaje difundido antes de la movilización.

Pero el reclamo no quedó anclado en el pasado. La jornada tuvo una fuerte impronta sindical, con consignas que vincularon directamente la lucha histórica con el presente. Desde los distintos sectores se remarcó que muchos de los trabajadores perseguidos, secuestrados y asesinados durante la dictadura fueron protagonistas de las conquistas laborales que hoy, advierten, vuelven a estar en discusión.

En ese sentido, el secretario de Prensa de la CGT, Jorge Sola, sostuvo que “no es una fecha más: estamos recordando a miles de trabajadores que dieron su vida por derechos que hoy algunos sectores pretenden borrar. Por eso la respuesta es en la calle, con memoria activa y con organización”.

Por su parte, Andrés Rodríguez, secretario adjunto de la central, fue más allá y vinculó directamente la masividad de la movilización con el clima social actual: “El pueblo argentino volvió a decir que no está dispuesto a perder lo que tanto costó conseguir. La memoria no es solo un acto simbólico, es también la defensa concreta de los derechos laborales y sociales”.

La marcha también contó con la participación de la UOM, que si bien mantiene diferencias con la conducción cegetista, se movilizó con columna propia junto a Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, reforzando la unidad en una fecha que atraviesa a todo el movimiento obrero.

En la Plaza, la imagen se repitió con fuerza: miles de personas, banderas sindicales y pañuelos blancos que volvieron a ocupar el espacio público como símbolo de resistencia. Allí, el mensaje fue contundente: frente a cualquier intento de negar el pasado o avanzar sobre derechos adquiridos, la sociedad respondió con presencia masiva.

A medio siglo del golpe, la movilización dejó en claro que la memoria de los trabajadores desaparecidos sigue siendo una bandera vigente y que, lejos de diluirse, se transforma en una herramienta de lucha frente a los desafíos actuales. Porque, como se escuchó entre las columnas sindicales, “los derechos conquistados con sangre no se entregan”.