Con el respaldo de la UOM y numerosos gremios del interior, la central obrera vuelve a la calle para rechazar la reforma que impulsa el Gobierno. Leonardo Fabre, secretario de Cultura de APOPS, confirmó su presencia en la movilización y advirtió que “quieren hacer retroceder a los trabajadores cien años en materia de derechos”.
Rosario será mañana el epicentro de una nueva demostración de fuerza del sindicalismo combativo. El ala más dura de la CGT encabezará una masiva movilización contra la flexibilización laboral, una de las banderas centrales del programa económico del Gobierno nacional y que genera un fuerte rechazo en el movimiento obrero organizado.
La convocatoria contará con la participación de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), sindicatos del transporte, estatales y gremios de servicios, en una postal que remite a las grandes jornadas de resistencia del peronismo frente a los intentos de avanzar sobre los derechos conquistados por los trabajadores. La elección de Rosario no es casual: se trata de una ciudad símbolo del movimiento obrero y de las luchas sindicales históricas.
Entre los dirigentes que confirmaron su presencia se encuentra Leonardo Fabre, secretario de Cultura de APOPS, el gremio que nuclea a las trabajadoras y los trabajadores de la ANSES. Fabre viajará a Rosario para representar a su organización y sumar su voz a la protesta contra la reforma laboral.
“Esta flexibilización no es una modernización, es un retroceso brutal. Pretenden precarizar el empleo, debilitar a los sindicatos y dejar al trabajador solo frente al poder económico”, sostuvo Fabre en declaraciones previas a la marcha. Y agregó: “Cada derecho que hoy tenemos fue conquistado con lucha, con organización y con un Estado que entendía que el trabajo no es una mercancía”.
El dirigente de APOPS fue aún más contundente al señalar que la reforma “va en contra del corazón mismo del peronismo”. “El peronismo nació para dignificar al trabajador, para garantizar salarios justos, estabilidad y protección social. Lo que hoy se propone es exactamente lo contrario: disciplinar al pueblo trabajador para favorecer a unos pocos”, afirmó.
Desde el sector más combativo de la CGT advierten que la movilización de mañana es solo un primer paso y que, de avanzar el proyecto oficial, no descartan profundizar las medidas de fuerza a nivel nacional. “No vamos a permitir que se lleven puestos convenios colectivos, indemnizaciones y derechos históricos”, remarcan los organizadores.
La marcha en Rosario se inscribe así en un clima de creciente tensión social, con el movimiento obrero decidido a ocupar la calle como herramienta de resistencia. En clave claramente peronista, los gremios vuelven a plantarse para defender lo que consideran una línea roja: el trabajo digno como columna vertebral de la justicia social.