Al cumplirse 53 años de su asesinato, la figura del histórico secretario general de la CGT vuelve a convocar a quienes reconocen en la organización de los trabajadores una parte esencial del peronismo.
Hay una imagen que resume una vida política: José Ignacio Rucci sostiene un paraguas sobre Juan Domingo Perón. No aparece delante de él ni busca ocupar su lugar. Camina a su lado, atento, como lo hizo durante los años en que el líder justicialista estuvo proscripto y el movimiento obrero sostuvo viva la esperanza de su regreso.
Rucci conocía la fábrica antes que los despachos. Nacido en Alcorta, Santa Fe, llegó a Buenos Aires y se hizo obrero metalúrgico. Desde la Unión Obrera Metalúrgica construyó su trayectoria gremial hasta llegar, en 1970, a la conducción de la Confederación General del Trabajo. En una Argentina atravesada por la dictadura y la proscripción, puso a la CGT al servicio de una convicción: los trabajadores debían tener voz en el destino del país y Perón debía volver.
Su lealtad a Perón tenía también una dimensión afectiva. Rucci veía en él al conductor que había dado al trabajador un lugar central en la vida nacional. Lo acompañó en el regreso y fue uno de sus hombres de confianza cuando el peronismo recuperó el gobierno. Para quienes lo recuerdan desde esa tradición, su nombre quedó unido al de una CGT capaz de defender derechos, reclamar participación y asumir responsabilidades políticas.
El 25 de septiembre de 1973, apenas dos días después del triunfo electoral de Perón, Rucci fue asesinado al salir de una vivienda en el barrio porteño de Flores. Su muerte privó al movimiento obrero de su secretario general en un momento decisivo y dejó una herida profunda en el peronismo.
A 53 años de aquel crimen, homenajearlo es recordar al metalúrgico que llegó a conducir la CGT sin olvidar de dónde venía. Es volver a aquella imagen del paraguas y reconocer lo que expresaba: el cariño de Rucci por Perón, su fidelidad en los años difíciles y la certeza de que los trabajadores tenían que caminar junto a él en la construcción de una Argentina más justa.