LA IGLESIA CARGÓ CONTRA MILEI EN EL TEDÉUM Y DENUNCIÓ EL “TERRORISMO” EN LAS REDES

En un Tedéum atravesado por el fuerte clima político y social que vive la Argentina, la Iglesia Católica lanzó este domingo un duro mensaje contra el gobierno de Javier Milei, cuestionó el avance del individualismo, advirtió sobre la exclusión social y denunció las operaciones y agresiones en redes sociales alentadas desde los sectores del poder.

Frente al Presidente y a todo su gabinete reunido en la Catedral Metropolitana, el arzobispo de Buenos Aires, José García Cuerva, reclamó una Argentina con “unidad, diálogo y justicia social”, en un discurso que fue leído en ámbitos políticos como una crítica directa al rumbo libertario.

“Nadie es desechable, nadie es descartable”, afirmó el religioso durante la ceremonia por el 25 de Mayo. Y profundizó: “Todos somos importantes, empezando por los abuelos, los niños, las personas con discapacidad, los jóvenes atravesados por la droga y los trabajadores precarizados”.

Las palabras resonaron con incomodidad en las primeras filas del templo, donde además de los ministros estaban presentes el asesor presidencial Santiago Caputo y el titular de Diputados Martín Menem, ambos señalados por la interna libertaria y las disputas que se trasladaron durante los últimos días al terreno digital.

Sin nombrar directamente al oficialismo, García Cuerva cuestionó el modelo del “sálvese quien pueda”, una frase que golpeó de lleno sobre el discurso meritocrático que suele defender el Presidente. “El ‘sálvese quien pueda’ no es más que un individualismo cruel que rompe a la sociedad”, sentenció.

El arzobispo también apuntó contra el clima de violencia política que domina las redes sociales y dejó una de las frases más fuertes de toda la ceremonia. “Hay quienes, detrás de una computadora, hacen terrorismo en las redes sociales”, denunció, en una clara referencia a las campañas de hostigamiento digital y ataques permanentes contra periodistas, dirigentes opositores, artistas y voces críticas al Gobierno.

La crítica eclesiástica se produjo además en momentos en que el oficialismo atraviesa fuertes tensiones internas por las disputas entre distintos sectores del armado libertario, muchas de las cuales se expresan públicamente mediante operaciones y agresiones virtuales.

Durante su homilía, García Cuerva citó tanto al papa Francisco como al papa León XIV para reforzar su mensaje social y político. “Nadie se salva solo”, recordó, al tiempo que reclamó priorizar el bien común, la amistad social y el encuentro entre los argentinos.

“El pueblo argentino se pone la Patria al hombro, pero falta una dirigencia que se anime al diálogo y a la reconciliación”, afirmó el arzobispo, en otro tramo interpretado como un cuestionamiento a la confrontación permanente que impulsa el oficialismo.

El mensaje también estuvo cargado de preocupación por el deterioro social y económico. García Cuerva habló de los que “no pueden más”, de quienes sufren la falta de trabajo y de una sociedad atravesada por la tristeza y el desencanto.

“Argentina, levantate y andá”, exclamó hacia el final de la ceremonia, retomando una imagen bíblica para convocar a la reconstrucción del tejido social.

La postal política del Tedéum dejó además otra señal de la crisis interna del oficialismo: la ausencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien no fue invitada al acto organizado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.

La relación entre Milei y Villarruel permanece completamente quebrada desde hace meses. Hace exactamente un año, durante el Tedéum de 2025, el Presidente había evitado saludarla públicamente y la había calificado de “traidora”, profundizando una fractura que hoy ya aparece irreversible dentro del oficialismo.