En una movilización marcada por la preocupación por el empleo y el poder adquisitivo, dirigentes sindicales cuestionaron el rumbo económico y denunciaron presiones sobre las organizaciones gremiales. Omar Maturano advirtió sobre un escenario de creciente desigualdad y llamó a recuperar la unidad del movimiento obrero.
En el marco del Día del Trabajador, la Confederación General del Trabajo protagonizó este jueves una multitudinaria movilización en el centro porteño, donde miles de trabajadores se concentraron para expresar su malestar frente a la pérdida de empleo, la caída del salario real y lo que consideran un avance sobre los derechos laborales.
La protesta, que recorrió las principales avenidas de la Ciudad de Buenos Aires, estuvo atravesada por un clima de fuerte tono crítico hacia la administración de Javier Milei. Banderas, bombos y columnas sindicales marcaron el pulso de una jornada que, lejos de ser festiva, se transformó en un espacio de advertencia sobre el presente del mundo del trabajo.
Uno de los discursos más duros fue el del secretario general de La Fraternidad, Omar Maturano, quien en declaraciones a ELDELEGADO trazó un paralelismo entre el pasado y la actualidad del movimiento obrero.
“El Día del Trabajador era otra cosa. Había más unión, más presencia de dirigentes fuertes que defendían a los trabajadores con convicción”, sostuvo el dirigente ferroviario, al tiempo que lamentó la fragmentación actual del sindicalismo.
Maturano también apuntó directamente contra el Gobierno nacional al señalar que “no se puede festejar cuando hay cada vez menos trabajadores y más desigualdad”. En esa línea, advirtió que el rumbo económico impacta de lleno en el empleo y en las condiciones laborales, generando un escenario de incertidumbre para amplios sectores.
Otro de los ejes de su intervención fue la reciente sanción económica contra su gremio, a la que calificó como “impagable” y con una clara intencionalidad disciplinadora. “Es una multa millonaria que busca amedrentar a los sindicatos para que no reclamen”, denunció, dejando entrever la preocupación por posibles medidas similares contra otras organizaciones.
El dirigente también hizo una autocrítica hacia el interior del movimiento obrero y hacia ciertos sectores de trabajadores. “Todavía hay compañeros que se resignan, que aceptan condiciones que no deberían aceptar. Eso también es parte del problema”, afirmó.
A lo largo de la jornada, distintos referentes sindicales coincidieron en la necesidad de reconstruir la cohesión interna para enfrentar un escenario adverso. La consigna de recuperar derechos y fortalecer la representación volvió a aparecer como un denominador común en los discursos.
La movilización concluyó sin incidentes, pero dejó un mensaje claro: el malestar sindical crece en paralelo al deterioro de los indicadores laborales. En ese marco, las palabras de Maturano sintetizaron el espíritu de la jornada al advertir que “sin trabajadores con derechos, no hay país posible”.