LA CGT CONVOCA A LA PLAZA DE MAYO POR PARITARIAS LIBRES Y EN DEFENSA DEL SALARIO

El movimiento obrero movilizará el 30 de abril con una fuerte impronta sindical y social. Habrá homenaje al Papa Francisco y gestiones para sumar a las CTA, la UTEP y gobernadores. Preocupación por las obras sociales y el deterioro del ingreso.

En un clima de creciente conflictividad laboral, la Confederación General del Trabajo (CGT) resolvió avanzar con una movilización masiva a Plaza de Mayo el próximo 30 de abril, en la antesala del Día del Trabajador. La decisión, tomada en la histórica sede de Azopardo, busca poner en el centro del debate la recuperación del salario, la defensa de las paritarias libres y el rechazo a las políticas económicas del Gobierno que, según denuncian, ajustan sobre los ingresos de los trabajadores.

La conducción cegetista apuesta a una demostración de fuerza en la calle, con la intención de confluir junto a las dos CTA y la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), además de distintos sectores del peronismo y organizaciones sociales. En ese armado, también se activaron contactos políticos con espacios provinciales, entre ellos el que encabeza el gobernador bonaerense Axel Kicillof, cuya eventual participación es seguida de cerca por el sindicalismo.

Unidad, calle y respaldo social

Desde la central remarcan que la movilización no será solo conmemorativa, sino una expresión concreta del malestar que atraviesan los trabajadores formales e informales. “Vamos a poner toda la estructura en la calle”, sintetizaron dirigentes, convencidos de que el deterioro del poder adquisitivo y el avance del desempleo generan condiciones para una protesta de alto impacto.

En paralelo, el movimiento obrero busca reforzar su histórica alianza con la Iglesia. Está prevista una celebración en homenaje al Papa Francisco, figura profundamente vinculada a la doctrina social del trabajo y al pensamiento sindical. No se descarta que el acto cuente con el acompañamiento de la Pastoral Social y referentes eclesiásticos, en un gesto político que también apunta a cuestionar el rumbo económico oficial.

Salarios bajo presión y paritarias condicionadas

Uno de los ejes centrales del reclamo es la reapertura sin restricciones de las negociaciones salariales. Desde la CGT denuncian que el Gobierno impone techos que quedan por debajo de la inflación, condicionando acuerdos y profundizando la pérdida del poder adquisitivo.

“El Ejecutivo se dice defensor del libre mercado, pero interviene sobre los salarios”, cuestionaron voceros sindicales, al tiempo que advirtieron que la política de ingresos funciona como un mecanismo de ajuste. Según explican, el impacto en los bolsillos es aún mayor porque los gastos básicos —alimentos, tarifas y servicios— aumentan por encima del índice general, absorbiendo la mayor parte de los ingresos.

En ese marco, sostienen que más del 80 por ciento del salario se destina a consumos esenciales, lo que empuja a miles de familias trabajadoras al endeudamiento creciente para sostener niveles mínimos de vida.

Alerta en el sistema de salud sindical

Otro punto de fuerte preocupación es la situación de las obras sociales. Dirigentes gremiales advierten sobre un escenario crítico en el financiamiento del sistema solidario de salud, afectado tanto por la caída del empleo registrado como por el retraso en los aportes y contribuciones.

Desde la CGT alertan que, sin medidas urgentes, el deterioro del sistema impactará directamente en la cobertura de millones de afiliados, en un contexto donde la demanda sanitaria crece al ritmo de la crisis social.

Una pulseada abierta

La marcha del 30 de abril aparece así como un nuevo capítulo en la disputa entre el movimiento obrero organizado y el Gobierno. Con la calle como escenario principal, la CGT busca recuperar iniciativa, capitalizar el malestar social y reinstalar la centralidad del trabajo en la agenda pública.

En el sindicalismo no ocultan que la convocatoria será también una señal hacia el conjunto del arco político. La consigna es clara: sin salarios dignos ni paritarias libres, no hay recuperación posible. Y la respuesta, anticipan, se hará sentir en Plaza de Mayo.