LA CGT SE REUNE EN PLENARIO PARA TOMAR MEDIDAS CONTRA LA FLEXIBILIZACION DE LAS LEYES LABORALES

La Confederación General del Trabajo vive hoy una jornada clave. En la sede histórica de Azopardo 802, el Consejo Directivo se reúne en pleno para analizar el avance de la reforma laboral impulsada por el Gobierno y evaluar una respuesta que podría escalar hasta un paro nacional, en defensa de los derechos conquistados por el movimiento obrero a lo largo de décadas.

Desde las primeras horas del día, el clima es de alerta y firmeza. Los principales dirigentes sindicales coinciden en que el proyecto oficial representa un retroceso profundo en materia de protección laboral, negociación colectiva y estabilidad en el empleo. La CGT asume así un rol central como dique de contención frente a una iniciativa que, según advierten, busca flexibilizar el trabajo y debilitar la organización sindical.

La reunión del Consejo Directivo no es un trámite más. Es la expresión de un malestar creciente que atraviesa a los gremios y que se amplifica en las bases. En los pasillos cegetistas se repite una idea: no hay margen para concesiones cuando están en juego derechos históricos. La reforma, tal como está planteada, es leída como una imposición que responde más a exigencias del mercado que a las necesidades reales de los trabajadores.

En ese marco, la posibilidad de un paro general gana fuerza como herramienta legítima de presión. No se trata solo de una medida de fuerza, sino de un mensaje político claro al Poder Ejecutivo y al Congreso: el movimiento obrero organizado no está dispuesto a convalidar una reforma que precarice el empleo y fracture el entramado social.

La CGT discute hoy cómo y cuándo avanzar, pero el diagnóstico es compartido. La central obrera entiende que el debate trasciende lo laboral y se inscribe en un modelo de país. Por eso, la respuesta no se limita a una coyuntura puntual, sino que apunta a marcar un límite frente a políticas que ponen en riesgo la dignidad del trabajo.

Mientras el Gobierno acelera su agenda, la CGT reafirma su razón de ser: defender a los trabajadores. La reunión de hoy puede convertirse en el punto de partida de un nuevo capítulo de confrontación social, con la central sindical nuevamente en el centro de la escena, ejerciendo el rol histórico que la define.