El Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación denunció que el cierre de la planta de papas fritas Lamb Weston es una consecuencia directa del modelo económico del Gobierno nacional y ratificó que dará pelea para resguardar el empleo de un centenar de familias.
El anuncio del cierre de la planta que la multinacional Lamb Weston posee en Munro encendió todas las alarmas en el sector alimenticio. Se trata de una fábrica dedicada a la producción de papas fritas que emplea a unos 100 trabajadores, hoy sumidos en la incertidumbre ante la decisión empresarial de bajar la persiana.
Frente a esta situación, el secretario general del Sindicato de la Alimentación, Sergio Escalante, fue contundente. Si bien la empresa intenta justificar la medida en supuestas trabas impuestas por vecinos y el municipio, desde el gremio señalaron que las causas de fondo son otras y tienen un claro responsable político. “Estamos frente a una consecuencia directa del modelo industricida que impulsan Javier Milei y Luis Caputo, con desprotección total hacia los trabajadores y una apertura indiscriminada de importaciones que destruye la producción nacional”, advirtió el dirigente sindical.
Desde el STIA remarcaron que el cierre no es un hecho aislado, sino parte de un proceso más amplio que ya se refleja en distintas ramas de la industria: fábricas que cierran, producción que se retrae y familias trabajadoras que quedan a la deriva. “Es la cruda consecuencia de estas políticas: empresas cerrando sus puertas y trabajadores pagando el ajuste”, señalaron desde el gremio.
Lejos de resignarse, el sindicato confirmó que ya se encuentra en estado de alerta y movilización. Escalante informó que este miércoles 14 de enero habrá una audiencia en la ciudad de La Plata, donde el STIA exigirá una solución concreta que garantice la continuidad laboral y resguarde cada uno de los puestos de trabajo afectados.
En ese marco, el mensaje del sindicato fue claro y convocante. “La única salida es la organización, la unidad y la solidaridad”, expresó Escalante, quien llamó a mantenerse firmes frente a lo que definió como un ataque directo al empleo y a la industria nacional.
Con una postura combativa y un fuerte respaldo a los trabajadores de Munro, el Sindicato de la Alimentación dejó en claro que seguirá de pie y dará la pelea necesaria para defender a cada trabajador y a cada familia, en un contexto económico que vuelve a golpear con fuerza al mundo del trabajo.